Mi nombre es Vega, y soy quien hace batir las alas de esta mariposa...
... y también soy ...
Y como tal, poseedora de una energía vital cíclica de la que se nutre mi brújula interna.
Es mi formación, ejercida de forma liberal durante diez años y a la que sigo vinculada de forma tangencial.
Mi mente técnica acompaña a mi creatividad y mi corazón en todo lo que hago.
La montaña rusa emocional de la maternidad me llevó a mis manos, y a través de ellas doy salida a mi energía creativa.
Disfruto de la coordinación entre ellas, mi corazón y mi mente.
Orgullosa mamá de dos fabulosas adolescentes que me obligan a cuestionarme a mí misma a diario. Tenerlas es lo más transformador que me ha ocurrido, Un viaje vital intenso, duro, reconfortante, doloroso y emocionante.
Lo que pienso, lo que digo, lo que hago... lo que siento, lo que vivo, lo que soy...
Mariposa Pititico es la puesta en práctica de la honestidad conmigo misma y con mi entorno a través de mi creatividad.
Busco que el resultado final de mis acciones me deje ese gratificante poso de satisfacción y orgullo que queda al concluir un trabajo bien hecho.
Soy exigente y me gusta serlo.
No me conformo con una bonita apariencia externa, también me interesan los interiores.
Más allá de la superficialidad, se encuentra la autenticidad de lo que el interior alberga.
La creatividad me permite transformar mi entorno y mi realidad, dando origen a forma, belleza y confort a partir de materias primas que se combinan y transforman mediante una esmerada ejecución.
La belleza se ve y también se siente.
Entendida como el cuidado de los ecosistemas a través de los materiales, procesos, individuos y relaciones.
Pongo mi creatividad y mi singularidad al servicio de las relaciones entre las personas y sus universos personales individuales.
Aspiro a contribuir con mi granito de arena en el camino hacia un mundo más sostenible en todos los sentidos.